Y eso hizo Soledad, moler el chocolate que le diste para sanar la herida que causaste.
viernes, 18 de octubre de 2013
Hazaña faraónica
"Pasemos ahora a la sala de los sarcófagos. Se sentirán como en casa".
Uno de los ancianos visitantes era padre del director. La despidieron.
Por compasión
El cura lleva rato en el confesionario pensando en la penitencia
para aquella mujer que, por generosa, acababa de dar el poco veneno que le
quedaba a su cuñada.

No encuentra el móvil entre la sotana y finge estar pensando en la penitencia para Ana, la generosa feligresa que acaba de dar el poco veneno que le quedaba a su cuñada moribunda.
No palpa el móvil entre la sotana y finge pensar la penitencia para la arrodillada y generosa feligresa que acaba de envenenar al moribundo.
Pero, señor inspector, si solo soy generosa. Por eso compartí con él mi veneno. Tenía tanto...
Pero, señor cura, ¿está siendo usted generoso al romper el secreto de confesión?
lunes, 7 de octubre de 2013
Los embriagantes (Corán 5:90-91)
Para Noelia
Said ora dos veces más al día.
Tiene en la espalda morena cicatrices de azotes
y su padre lo mira siempre con tristeza.
Es sumiller en Marrakech.
Tiene en la espalda morena cicatrices de azotes
y su padre lo mira siempre con tristeza.
Es sumiller en Marrakech.
domingo, 6 de octubre de 2013
Viejos rockeros
jueves, 3 de octubre de 2013
Alfombras
domingo, 29 de septiembre de 2013
Piñones y aceitunas
Para C. Amores
Yo a Jordi no lo conocía, pero ese fin de año lo pasé con él. Tomamos juntos las no-uvas: él tomó piñones en Barcelona, yo aceitunas en Sevilla y lo compartimos por Skype. Ninguno de los dos teníamos previsto ese fin de año en soledad y procuramos rellenarnos mutuamente en la distancia nuestros respectivos vacíos.
Cuando Jordi vino a Sevilla por mi cumpleaños, recordamos aquella noche. Nos conocíamos solo de echar partidas a Apalabrados en el móvil y por el chat comentábamos las jugadas importantes. El 31 de diciembre de 2012 entré a jugar a las 23.30. Él me respondió por el chat:
- ¿Qué haces jugando a Apalabrados en una noche como esta?
- No tengo nada mejor que hacer. ¿Y tú?
- Yo tampoco.
Su chica acababa de dejarle plantada la cena y la celebración en casa de un hermano y yo... Yo... Yo en noviembre fui a Málaga por trabajo y me quedé dos noches para poder ver a los amigos que tengo allí. El primer día, al llegar al restaurante para desayunar vi una mesa con un periódico y me senté en ella con mi café. Cuando estaba tomándolo, apareció un hombre más o menos de mi edad, de aspecto extravagante, bajito, con rostro amable, tranquilo, la raya en medio y el pelo negro liso largo hasta la mitad de la espalda.
- Señorita, perdone, pero la mesa la tenía ocupada yo.
Me disculpé y me levanté, llevándome el periódico.
- Perdone de nuevo, pero el periódico es mío.
Un poco avergonzada se lo devolví y ocupé otra mesa.
Por la noche, de vuelta al hotel, de nuevo coincidí con él en el ascensor. Íbamos a la misma planta. Cruzamos medias sonrisas. A la mañana siguiente estaba esperándome en la cafetería y me pidió que me sentara con él a desayunar en compensación por el malentendido del día anterior. No tendría que haberlo hecho, pero me resultó educado, amable y acepté. Charlamos, nos contamos nuestras respectivas ocupaciones, nos dijimos nuestros nombres y qué hacíamos allí. Se llamaba José. Era malagueño pero vivía en Almería. Era pianista y profesor en el conservatorio. Yo volvía a Sevilla esa tarde y él a Almería. Me preguntó a qué hora salía mi tren. No le di la menor importancia y se lo dije. Nos despedimos sin más. Encantada de conocerte... Igualmente...
Horas más tarde, en la estación María Zambrano, cuando entré en el vestíbulo, lo vi con un ramo de flores. En ningún momento imaginé que eran para mí hasta que no me las puso en las manos. Solo teníamos diez minutos antes de que saliera mi tren de vuelta a casa y, sin pensarlo más -qué error- intercambiamos teléfonos. Este error debería figurar en el DPMMCC (Decálogo de prohibiciones para mujeres maduras carentes de caricias, que aún no lo ha escrito nadie pero yo misma me encargaré de hacerlo).
En este momento van pasando las hojas de los días en el calendario de un noviembre gris marengo, cargado de mensajes de whatsapp, de llamadas de teléfono, de encuentros por Skype... La rareza de las horas de contacto no me pareció nunca importante, porque era compensada por esa voz de radio llamándome "nena". Y lo mismo sucedía con las interrupciones bruscas de comunicación. Fallaban tanto las conexiones... Segundo error para el catálogo DPMMCC: nunca confíes en las virtualidades. Así pasaba también diciembre, con la presión de quien desde aquella otra punta de Andalucía me requería cerca, me llamaba lastimoso para que fuera a verle. Y así lo hice.
Compramos juntos mi billete de avión para Almería mientras hablábamos por teléfono, muy temprano, para el 31 de diciembre a las 8 de la mañana. Tenía que salir de noche de casa y tenía ya avisado un taxi para las 6.15 en la esquina de mi calle. Con toda la ilusión de una novia primeriza, mi maleta estaba preparada junto a la puerta desde las 10 de la noche antes, con las tarjetas de embarque impresas encima. Todo listo. Última conversación telefónica...
- Ya no queda nada, nena.
- Nada. En unas horas nos vemos.
- Tengo que salir temprano de casa para llegar a tiempo a recogerte en el aeropuerto. ¿Por qué no me pones un whatsapp cuando estés ya en el taxi para asegurarnos de que no me he quedado dormido?
- Claro.
- ¿Se te olvidará?
- ¿Tú qué crees?
El taxi estaba a la hora convenida esperándome. Casi no pude dormir esa noche, pero no estaba cansada. Me acomodé en el asiento de atrás y cogí el móvil. Abrí el whatsapp y le puse:
- Buenos días, corazón. ¿Estás despierto? Yo ya en el taxi.
- No quiero que vengas, ni quiero saber nada más de ti.
Silencio. Desconcierto. Vista nublada. Volver a leer ese mensaje. Intentona de escritura con dedos temblorosos.
- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? ¿Qué he hecho?
Ya no entraron. Su última hora de contacto desapareció. Su foto arriba a la derecha desapareció. Llamé por teléfono pero nadie lo cogió.
En el agujero negro en el que acababa de caer no fui capaz de recordar que estaba en un taxi camino del aeropuerto. No fui capaz de decirle al taxista "Devuélvame al lugar donde me recogió". Y así llegue a San Pablo. Bajé, pagué mi taxi y cogí mi maleta. Me senté en el vestíbulo de salidas.
Escuché mi nombre por megafonía hasta tres veces. "Sra. Guerrero, última llamada. Embarque, por favor". Solo esa tercera vez rompió el bloqueo y pude llorar ante la perplejidad del momento. Fumé varios cigarillos de camino a "Llegadas" y allí tomé otro taxi de vuelta al lugar desde donde no debí salir. No deshice la maleta. Tan solo saqué el vestido, los zapatos y los complementos que tenía pensado ponerme aquella noche y, llegada la hora, sin nada que cenar, me duché, me maquillé y me vestí, ida todavía. Puse música y velas. Me serví una copa de cava caliente y me puse a jugar a Apalabrados hasta que contacté con Jordi. Pasamos la noche por Skype contándonos nuestras desgracias amorosas de ese día y compartiendo emociones desdichadas hasta que amaneció.
Durante esas horas los flashes de recuerdos me cegaban la mente y entre ellos apareció uno sobre un vecino de José. Era un rescatador de Salvamento Marítimo. Me vino a la cabeza su nombre, no sé cómo, y también el de una amiga que tuvo una vez un hijo allí, en ese mismo puesto. La llamé cuando fue hora prudente y le conté lo sucedido.
- Voy a llamar a mi hijo y te devuelvo la llamada en cuanto sepa algo.
A las dos horas ya sabíamos algo. No era pianista, ni profesor del conservatorio. Era psiquiatra expulsado del Colegio de Médicos, casado con una enfermera (esos horarios extraños de conexión tomaban ahora sentido...) y con un hijo adolescente. ¿Cómo no se me ocurrió hacer esa llamada antes? Primera recomendación del CRMMCC (Catálogo de recomendaciones para mujeres maduras carentes de caricias, tampoco escrito aún, pero igualmente propósito para mí): confiar solo en hombres conocidos y con referencias.
Y así terminó esta historia de amor, entre piñones y aceitunas, con el propósito de solo confiar en personas ya contrastadas con amigos comunes, aunque el tiempo me ha enseñado que tampoco eso es garantía. Así sucedió con mi siguiente herida, pero esa aún no está cicatrizada y no es momento de contarla. Quizás pase escribiéndola el próximo fin de año.
viernes, 9 de agosto de 2013
Play Magnum 44
lunes, 5 de agosto de 2013
domingo, 4 de agosto de 2013
La mariposa
jueves, 4 de julio de 2013
Testigo protegido
domingo, 23 de junio de 2013
Los nombres de las lunas llenas
![]() |
| Luna llena de mayo (o Full Flower Moon) de 2013, en Sevilla. Foto de Alejandro Antona. |
En las noches de luna llena, los nuevos hombres lobo prefieren tragarse a bocanadas la oscuridad montando en bicicleta. Pero la luna llena de la noche de San Juan es la luna de la rosa, la luna de las fresas y está para devorarla, para nutrirse de su sangre dulce regenerando la propia.
sábado, 22 de junio de 2013
La celebración de los sentidos. El sexto sentido
Oye, mi niño, yo soy acuario con ascendente cáncer. También soy caballo. Aunque lo que más me gusta ser es serbal: fresno. Sin lugar a dudas, el horóscopo más hermoso es el celta, basado en la naturaleza de los
árboles del mundo de los druidas. The rowan... Esa soy yo: el árbol de los susurros, el que tiene secretos para quien quiera escucharlos. Pensaban los druidas que era el árbol de la protección y por eso lo tenían justo en el centro del stonehenge, unido indisolublemente al dragón verde, guardián de los miedos de la noche, símbolo de la inspiración y de la imaginación, vigilante de los secretos del universo y de la mente subconsciente. Sus hojas aportan serenidad y dicen que los rowan somos sensibles, humanitarios, creativos, libres, visionarios, reflexivos, simpáticos y curiosos. La diosa regente del rowan es Brighid, paciente y bondadosa.
Brighid nació de una bellota. Y su compañero también, Dagda, el padre de todos los dioses celtas. El primer árbol de la creación, el rey de los árboles, en el reino del bosque, sólidamente poderoso, fue un roble, the oak. De sus frutos cayeron dos bellotas, ya en verano, en el solsticio, que enraizaron hondo y dieron como fruto al dios de dioses, Dagda, y a su compañera protectora, Brighid. Magnéticos, optimistas y arriesgados, los robles
sois el árbol sagrado. Es el árbol del poder y entre sus raíces se encuentra la doble cabeza de Jano; por eso un círculo de fuego lo protege, para que nadie se acerque a la puerta del conocimiento y al camino a la sabiduría.
Y por la noche, jugando con las sombras de la luna en el bosque, los fresnos vigilamos el sueño de los poderosos robles, intentando reparar y nutrir las nuevas energías que a llamaradas gastaréis al día siguiente.
jueves, 20 de junio de 2013
La celebración de los sentidos. El tacto
martes, 18 de junio de 2013
La celebración de los sentidos. El oído
Se despertó durante la noche escuchando suspiros entre notas de cuerdas.
No dudó al darse cuenta de que estaba en un cuento sufí.
domingo, 16 de junio de 2013
La celebración de los sentidos. La vista
Las luces te harán pensar que eres tú quien está viendo algo hermoso, pero en realidad son siglos de Historia los que te contemplan a ti, quizás sorprendido, quizás relajado, quizás haciendo el amor.
martes, 11 de junio de 2013
La celebración de los sentidos. El gusto
Y cuentan que aquel sabor desconocido fue el que le desarrolló la pulsión de no parar de paladear ni en el espacio ni en el tiempo, fusionando gustos imposibles, nunca imaginados desde los entrantes hasta el postre.
jueves, 6 de junio de 2013
sábado, 1 de junio de 2013
Dos rombos II
viernes, 10 de mayo de 2013
Nana de saxo paciente
Huye atemorizada del actor estatua, disconforme por las pocas monedas que le echó. En otra dimensión, las gafas resbalan por el camisón de seda y quedan acunadas entre las letras de una novela olvidable, sesteando.
domingo, 5 de mayo de 2013
Música para desconcierto
martes, 23 de abril de 2013
Mediocres olvidados
Y tras una semana allí en su cuaderno de viaje solo había escrito: "Observo en los lugareños una insólita felicidad y pérdida de memoria".
La nanoficción más breve de la historia ponía en práctica la teoría del iceberg: "Es falso".
Asomada al balcón, se hacía la sorprendida viendo a los CSI levantar el cadáver de la vecina que le robaba la ropa del tendedero.
Las siamesas W quisieran dedicarse al circo, con la mujer barbuda. Tienen tanto trabajo con el spanglish...
A la hipótesis interminable le dolía el corpus de tanto estirarse, hasta que se atomizó en múltiples capítulos e infinitas conclusiones.
La primera vez no hubo caricias en la última fila porque todos pensaban que el tren se les venía encima.
Poco después de la medianoche se fundió la estrella sobre el portal y así José pudo besar a María en la ocuridad.
Cuatro lados, cuatro esquinas, ocho puertas y cinco pasos, y en un segundo de indecisión en el camino su último suspiro sonó como un haiku.
Con dos bebés congelados, está empezando a sentir un frío en su vientre que durará aún dos meses, pero desde la cárcel no podrá mitigarlo.
Tiene surtida a toda la familia de nórdicos de pluma auténtica que recoge de su propio suelo desde hace un mes. Es cálido conocer a un ángel
Seis años de tu vida llegan resumidos en un párrafo a modo de disculpa. Para ellos es un trozo de papel, para ti es un indulto merecido.
El olor del almacén es nauseabundo y César acaba de recordar que escondió de su suegro a la chica, enrollada en una alfombra hace diez días.
Con el tiempo supo que lo que tanto le resfrescaba no eran sus besos de chicle de menta, sino sus ojos de hierbabuena.
Mientras le corta el cuello, ni se imagina que el forense también será un virtuoso de la viola y sabe cuándo se ha destensado una cuerda.
sábado, 16 de marzo de 2013
lunes, 18 de febrero de 2013
No es posible tan tierno...
martes, 5 de febrero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
Cero en conducta II
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





















