
Soplaron el candelabro de siete brazos seis veces: por la amistad, por la confianza, por la sinceridad, por la alegría, por la complicidad, por la libertad. Solo quedó encendida una vela y sola se apagó con la voluntad de no estorbar con tanta luz a quienes juntos ya emanaban tanta luz propia.
Fotografía A. A. Illanes (Sevilla, SP)






