
El enano de Velázquez. El de Dalí y el de Fco. Ortega Los señores de la colección permanente
miran asombrados de reojo la deformidad
de sus efímeros compañeros de la colección itinerante.
miran asombrados de reojo la deformidad
de sus efímeros compañeros de la colección itinerante.
Da mucho de sí este párrafo; vivimos en la errada creencia de que los itinerantes siempre son los otros: gente que viene y que va de nuestra vida y con los que, a lo sumo, compartimos ciertos lugares comunes en las distintas liturgias de la vida pública (nacimiento, matrimonio; incluso, en el lado más extremo cárcel, o circunstancias similares), pero siempre son ellos los caducos; nosotros seguimos firmes en nuestra naturaleza perenne.
ResponderEliminarAl final enfermamos y, poco después,la guiñamos y entonces, justo cuando se demuestra nuestra condición itinerante, ya no estamos porque, a ojos de otro permanente nos hemos ido también.
¿los cuadros morirán también?
Te deseo una feliz semana santa amiga; aquí está lloviendo a chorro desbordado, espero que en tu tierra no.
Aquí también. Hoy un poco de tregua pero va a ser de hoy y mañana...
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