Dibujo de Juanjo Caro (Córdoba, SP)Sentir latidos en una zona del cuerpo tan alejada del corazón es síntoma evidente de actividad sospechosa. Y así terminaron. Se acariciaron como si realmente se amaran: con sutileza húmeda primero, con confianza salvaje después, hasta que descansaron con levedad entre el abismo de las sábanas púrpuras de su hábito de hombre piadoso. Se despidieron sin querer hacerlo con un cruce de miradas marrones en mitad de un bolero. Hoy erotismo, hoy primavera, hoy luna de Parasceve; mañana de nuevo la sacristía, mañana de nuevo será otro día.
Dicotomías: nada es totalmente puro o totalmente indigno: el santo y el pecador conviven en el mismo pecho y jamás se juzgan a sí mismos; esta ausencia de maniqueísmo es una de las pocas razones por las que todavía creo que merece la pena vivir.
ResponderEliminarUn saludo, amiga mía.
Muchas veces la doble moral es solo contradicción interna. Y ¿quién no tiene de eso?
ResponderEliminar