Te oiré desde lejos pero tu voz no me alcanzará. Parecerá que mis ojos volaran y que tu beso hubiera cerrado mi boca. Emergeré de cada cosa que esté llena de tu alma. Te gustará cuando calle porque estaré distante pero quejándome, como una mariposa en tu arrullo. Te oiré desde lejos aunque tu voz no me alcance. Nos callaremos juntos con el silencio nuestro, claro como estrellas y simple como velas en aceite. Te gusta cuando callo porque parezco lejana y dolorosa. Y una palabra alegre descubre que no es cierto, que solo el mar nos separa por un tiempo. Tiempo... Lo que me sobra es tiempo, de lo que me queda es tiempo. Tiempo de espera. Y te espero, callada y ausente.

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