domingo, 2 de septiembre de 2012
Recibos atrasados
La virgen negra no es de madera ni tiene un niño en su regazo. Es una chiquilla a punto de inmolarse en una fiesta blanca tabertaria.
Ahora es regadora natural a domicilio, buena manera de rentabilizar el llanto y excelente aporte de sales para las flores de los clientes.
Desnuda, pestilente, con una birra por el gollete brindó dos veces: una por cómo había desperdiciado su vida, dos por que seguirá haciéndolo
No era sitio, pero la socióloga remató su taller feminista con pañuelos mentolados ordenando hacer pis a las señoras. La botica agotó stock.
Los ojos ni callan ni mienten, así que dime lo que quieras o no digas nada, que ya ellos me lo confirman todo, idiota del espejo.
Llevaba tres meses estropeada la tele del dormitorio. Ni cambiándole las pilas al mando, que resultó ser uno de los teléfonos inalámbricos.
La soledad es flotar en el vacío, es la muerte de los sentidos sin estímulos, a la deriva en el no-espacio. ¿No se parece a la felicidad?
Sus ojos bajo el velo, en el pórtico al salir de misa, ven sangre en un guante y no una nota en la mano del lacayo. Aprieta el abanico.
En el muelle 8 hay un cuerpo que casi no respira. Desde el helicóptero no se ve el tacón roto en la huída ni el fuego. Todo hace suponer.
Poseo unos 200 cm² de piel. ¿Y me despides con solo un beso? Tus labios en posición oscular cubren unos 3 cm². La lógica exige 66.6, ¿sabes?
Huelo la noche de vuelta a casa, después de una aburrida película de miércoles, y mi recuerdo olfativo me oxigena de ti.
En las grietas de tu vida vivo yo, de ellas me alimento, por ellas me paseo, y no lo notas. Soy una bacteria muy inofensiva.
Con un corte resuelto remató el pespunte de hilo blanco sobre el negro. La novia se indignó por la falta de consideración con su difunto.
Siempre salía así del barbero, con las manitas en los bolsillos del pantalón corto, cabizbajo, huidizo y con pasos largos durante 4 ó 5 días
Consciente de su gravedad, el Presidente del Club de los Poetas Vivos quiso anular de los Estatutos la revisión médica anual. No tuvo tiempo
La primavera romana de la Señora Stone puede llegar en verano en una ciudad de tercera a una señora cualquiera. La señora Gil ahora lo sabe.
Sabe que como luna, hoy, no vale nada. Y se complace, pequeña, mirando al cielo tarareando "but you make it feel like it's my first trip".
Viendo con estupor que su colega de azúcar ha sido hallada, la estrella de chocolate no sabe cómo convertirse en fugaz.
La limpieza doméstica abrió la caja de los cromos y un "Te amo, Juan" con tres recuerdos: el primer beso, el primer adiós, la primera muerte
Tiene su foto de salvapantalla, su canción de tono, su nombre de clave y hoy a ella detrás en la cola. Pero paga y se va sin volverse.
Doce de los turistas alrededor de la piscina se tostaban al sol entre cincuenta sombras mientras se miraban inquietos tras las gafas de sol.
Llora en la cocina por las tardes azules que ya no existen y él, más despreciable cada vez, solo ve a una mujer amargada picando cebolla.
Será niña y se llamará Lola. Y si no es así, sucederá algo terrible, "Mi querida señorita"...
Uno preguntó si había visto las Perseidas. Dos no había salido de casa pero contestó que sí, sonriendo por dentro. Había dicho la verdad.
Dolores Amores, la nueva línea analgésico-cosmética reparadora postcoital. Y no vuelvas a decir: "No me puedo mover".
Sabía que trabajar de nantaimori en Nueva York podia ser peligroso, pero la fortuna acumulada en tres años mereció la amputación.
Por la ventanilla de su Audi entrega una sonrisa a los cientos de gallinas que corren justo donde plantó aquella plumita 46 años atrás.
Manos limpias, sucio corazón, lágrimas ensayadas y tres niños: él, en el funeral de su ex, meses después de dejar de pagar el seguro médico.
Eh, chica mala, deja de joderme, que tengo a todos los ángeles pidiendo traslado para hacerte los coros allí abajo.
Siglos después, el 14 de julio Europa se lo tomaba de otra manera, más relajada, y no daba para más, solo para la toma de la pastilla.
Y en una sala de espera, la pregunta verde de su mirada la respondió el brillo caramelo de los ojos de enfrente. Eran ellos, sin uniformes.
El anciano viajero de al lado dibujaba algo que le entregó al bajarse: la réplica de la única foto que tenía de niño con su padre prófugo.
En aquellas latitudes las mujeres usaban en el estío, por todo camisón, las moñas de jazmines regaladas por la noche, olvidadas en su pelo.
A la felicidad se llega descalza, con los pies sucios y heridos. Con zapatos, las suelas no dejarían sentir en las plantas el camino andado.
Viernes tarde. SMS A. "Necesito hablar contigo". SMS B. "Llámame de lunes a viernes, de 9 a 2". El lunes, el móvil A ya no tenía dueño.
Tirado en el suelo, viendo huir al ladrón con su mochila, sentía alivio. Ya no sabía dónde dejarla después de perder el mando a distancia.
30-60-90 La vida a plazos. Sin sueño, sin alimentos, sin ilusiones, con el egoísmo de la incertidumbre y la impotencia de las manos vacías.
Hicieron falta cinco años para descifrar que lo que escribía con la lengua alrededor de mi ombligo cada noche era el nombre de otra mujer.
Yo no soy tu princesa, ni tú eres mi sapo, así que déjate de cuentos. Pasemos a las novelas.
Yo pensaba que mi yo solo estaba entre mi pelo y mi cuello. Y lo hice. Me liberé de limitaciones. Ahora ya no pienso. Creo que no soy.
Entre el zapato izquierdo y la alfombrilla derecha del coche ardiendo están las llaves que no encuentra, nervioso, en el portal de su casa.
Cuando mi madre volvió a ser niña, recuperó la afición a jugar con muñecas rotas, desmembrando una y otra vez la única que tenía.
Usó la poca dignidad que le quedaba para arrojar las armas y salir del campo de batalla, erguido, con un puñal en la espalda, viniendo...
"Tráeme el arcoíris". Pero Pluma Cortada nunca había aprendido a bailar la danza de la lluvia.
Haciendo limpieza de recuerdos, encontré uno pequeño escondido que no quería irse. Sentí pena y lo guardé. Ahora ha crecido y lo ocupa todo.
Dueño y esclavo de sí mismo, el zombi emocional se da de dentelladas una vez al día para mantenerse muerto viviente por deseo propio.
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