Algunos antiguos en cadenaY a la hora en punto el museo abrió. Cada cual había vuelto a su cuadro, menos uno de "Los borrachos", dormido abrazado a la maja, desnuda.
Van vestidos de Santa Compaña y, algo bebidos, deciden unirse a otro grupo como ellos. Pero sus trajes no son un disfraz.
Olvidó las llaves en su baño para que la llamara, pero también olvidó darle su teléfono. El destino quiso que fuera el cerrajero de guardia
"Mi psicólogo no se cree que mis alumnos me hayan regalado una pluma que solo escribe sobresalientes. ¿Usted qué opina?", preguntó al cura.
Aunque no muy conforme, la madrastra entendió que la serpiente tuviera prioridad en el uso de la fruta: lo de Eva afectaba a más gente.
Es noche para deambular sola por los callejones con el rostro helado, el cerebro en ebullición, el corazón templado, e igualar temperaturas.
El loco de la baraja del tarot se puso una venda en los ojos y cogió una balanza. Y España lo convirtió en la Justicia.
Cuando algo huele mal, es porque está en descomposición y hoy... Algo huele a podrido en España (y no es el cadáver del rey Hamlet).
Tres años repitiendo traje de queso por las calles
de Cádiz, espera reencontrar a la Minnie Mouse que le mordió el cuello.Vuelo 706 a Tenerife: "Sí, amor, me abrigaré en León. Te llamo después de la reunión". Brotan plumas del equipaje de mano.
Miré los muros de la patria mía y solo deseé saltarlos envuelta en rojo, amarillo y morado. Y correr...
"Estas manzanas de ahora qué poco empáticas. Tan buena pócima para un simple desmayo". Y con un puntapié displicente apartó a Marinieves.
El mariquita, viejo y triste, pasea solo con su perro y la bolsa del pan por los adoquines desgastados del barrio, tan desconchado como él.
Desde luego que el gato se asustó al verla contoneándose, rabo en alto, cascabel a modo de piercing y el lazo, de liga.
La matrícula de ese coche de delante me obligó a subir la mirada. Ver su nuca y pisar el acelerador fue acción-reacción a años de espera.
Un círculo blanco, un caldero humeante, seis sombras que danzan, y a varios kilometros un estigma sangrante en la palma de una mano asustada.
El placer de sentarse a coser estaba en clavar alfileres en el acerico de muñeca, relleno de pelo natural, el de su vecina, tan pálida ya.
El país desaparece fluyendo hacia el mar. El palacio de hielo se derrite. Lo peor ha sucedido: la reina está sintiendo el calor del amor.
Dice mi médico que no más vitaminas, que este estado carencial de ti no se cura más que contigo. No le creo, pero si te encapsulas lo vemos.
Al llegar a la caja acumulada 1499 de paracetamol asumió que la farmacéutica no era para él. Eso le provocó jaqueca y bajó a por analgésicos.
Se agacha a recoger las palomitas que se le cayeron, pero tarda mucho. Sus vecinos de butaca, de reojo, se empiezan a interesar en ello.
Ha encontrado en los vuelos cortos lowcost la mejor terapia: contar a desconocidos su vida en 50 minutos dos veces al día, ida y vuelta.
"Y en esta sala 1 de primates alfa se sentirá muy a gusto, Sr. Ministro", explicó con eco vengador la arqueóloga al visitante y exmarido.
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