
La erótica del microrrelato...
"Y en esta sala 1 de primates alfa se sentirá muy a gusto, Sr. Ministro", explicó con eco vengador la arqueóloga al visitante y exmarido.
Ay, sí... Hay algo peor que el bloqueo de un ascensor en mitad de una discusión: que te rescaten en plena reconciliación.
"¿Qué pocos gatos interesantes quedan en NYC, querida". Y con un zarpazo desganado se quitó el lazo rojo y lo apartó con el hocico.
El primer día que recibió esa extraña llamada deseándole buenas noches no imaginó que al caer de cada tarde se impacientaría por ella.
Al coleccionista de pendientes antiguos se le agota la lista de señoras setentonas a las que conquistar. El traslado de ciudad es inminente.
Por cada poro de tu piel dormida te fui bebiendo esta mañana sin tú notarlo, como un cálido café que no necesita azúcar, a sorbos lentos...
No hubo testigos de las sombras elegantes que se besaron en los jardines bajo la segunda luna llena del año durante los fuegos artificiales.
Y cada día que paso contigo noto mi mente más blanca, mi cuerpo más rojo, mi espíritu más naranja y mi sombra más azul.
En la cena de San Valentín, se descompuso ante la nota rosa perfumada que le trajo el camarero. Su mujer lo miraba con un solo ojo disfrutando.
Y bajo esa falda equivocada, fruto de un error de oscuridad gozosa, nació un relato cuántico que más tarde fue adaptado al cine por Hidrante Verde.
El amor pánico conoce el dolor pero lo vuelve magia, una magia caníbal muy Jorodowsky, viscosa, de fluidos de vida, de sangre, de saliva.
Languidecía la musa del enamorado, de tanto inspirar versos sobre otras a quien ni la veía. Poeta Zampatti, no la dejes morir de celos.
¡Qué escándalo, amigo! Como cada 14 de febrero los abuelos hicieron su partida de strip-parchís. Este año olvidaron el pestillo.
No, no puedo salir a cenar, estoy a dieta... de ti. Así que ven, acércate... Que me está entrando apetito...
"Y en esta sala 1 de primates alfa se sentirá muy a gusto, Sr. Ministro", explicó con eco vengador la arqueóloga al visitante y exmarido.
Ay, sí... Hay algo peor que el bloqueo de un ascensor en mitad de una discusión: que te rescaten en plena reconciliación.
"¿Qué pocos gatos interesantes quedan en NYC, querida". Y con un zarpazo desganado se quitó el lazo rojo y lo apartó con el hocico.
El primer día que recibió esa extraña llamada deseándole buenas noches no imaginó que al caer de cada tarde se impacientaría por ella.
Al coleccionista de pendientes antiguos se le agota la lista de señoras setentonas a las que conquistar. El traslado de ciudad es inminente.
Por cada poro de tu piel dormida te fui bebiendo esta mañana sin tú notarlo, como un cálido café que no necesita azúcar, a sorbos lentos...
No hubo testigos de las sombras elegantes que se besaron en los jardines bajo la segunda luna llena del año durante los fuegos artificiales.
Y cada día que paso contigo noto mi mente más blanca, mi cuerpo más rojo, mi espíritu más naranja y mi sombra más azul.
En la cena de San Valentín, se descompuso ante la nota rosa perfumada que le trajo el camarero. Su mujer lo miraba con un solo ojo disfrutando.
Y bajo esa falda equivocada, fruto de un error de oscuridad gozosa, nació un relato cuántico que más tarde fue adaptado al cine por Hidrante Verde.
El amor pánico conoce el dolor pero lo vuelve magia, una magia caníbal muy Jorodowsky, viscosa, de fluidos de vida, de sangre, de saliva.
Languidecía la musa del enamorado, de tanto inspirar versos sobre otras a quien ni la veía. Poeta Zampatti, no la dejes morir de celos.
¡Qué escándalo, amigo! Como cada 14 de febrero los abuelos hicieron su partida de strip-parchís. Este año olvidaron el pestillo.
No, no puedo salir a cenar, estoy a dieta... de ti. Así que ven, acércate... Que me está entrando apetito...
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