jueves, 23 de febrero de 2012

Otra sombra mejor que compartir

Sabes que a tanto sol tu piel se daña,
Que tienes cobijo aquí en mi pecho,

Que no siento la espalda de quemada

Y me compensa por sentir tu aliento.

Sabes que a tanta luz no me acostumbro,
Que no es bastante tu pecho para mí,
Que espero encontrar sombra aquí en mi mundo,
Otra sombra mejor que compartir.

No importa, sigo viva. Vive tú,
Que puedes y que debes, que respiras,
Que me vuelves día a día más azul.

Casi despierto ya de este soneto,
Como yo, en plena rima disonante,
Triste y engañoso, al que sobra un verso,
Siendo, como es, letal un mal romance.

Dibujo de Juanjo Caro

2 comentarios:

  1. Tengo una tendencia a intentar interpretar todos los textos que llegan a mi retina, por eso acostumbro a leer más de una vez, sin embargo a la segunda lectura me he dado cuenta de que este texto es para disfrutarle, una especie de juego poético de excelente factura (sobre todo al final con esa deliciosa conversación contigo misma)

    Sobre el cuerpo del poema podría decirte que yo a veces soy sombra, otras, espalda y, las más, pecho; mi problema es que a mí también se me agota de vez en cuando el corazón y, por orgullo o incapacidad de sentir ternura, nunca busco un pecho para resguardarme, prefiero resguardar yo.

    Un saludo amiga mía, feliz fin de semana.

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  2. Gran defecto el que tenemos, porque, cuando todos alrededor se han acostumbrado al cobijo, difícilmente caen en la cuenta de que a veces necesitamos también ser los cobijados (a lo que hay que sumar la vergüenza que se siente al tenerlo que pedir...).

    Buen fin de semana y que el viento te acompañe.

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