
A @Antonomasico
Ha salido tan bien que no va a quedar más remedio que construir la arquitectura de otro golpe. Todas la chicas preparadas en su punto exacto, a la hora pactada, uniformadas, bien pertrechadas con las armas, blancas, químicas y de fuego, haciendo alarde de una sincronía milimétrica, asaltaron el casino por todos los flancos determinados. La operación fue limpia y transcurrió en 5 segundos menos de lo inicialmente establecido. Un único cadáver.
Vito estaba contento, celebrándolo de esmoquin rodeado de sus siete mercenarias vestidas de noche y oliendo a Chanel. Las dosis de adrenalina que inundaban su cuerpo enfermo en los dos últimos meses se elevó a la enésima potencia anoche mientras veía el golpe por circuito cerrado y controlaba los movimiento de su banda de mujeres. Iba a suceder solo una vez, por el gusto de ser malo. Pero ahora, sabiendo de la rapidez y disciplina de sus ahijadas, tenía tiempo para organizar otro "evento", como él lo llamaba, antes de que se cumpliera el diagnóstico.
Bibliotecario municipal, y corrector de pruebas en una editorial en su tiempo libre, lo más cercano a la aventura lo había vivido por las infinitas lecturas que poblaban su cabeza. Aunque solo con ser consciente de su nombre, Vito era también consciente de su pasado y de su corto futuro. Cuarentón soltero y diagnosticado de cáncer, el mismo día que abrió la carta de su oncólogo sintió la necesidad de desempolvar el álbum familiar, los vídeos de celebraciones domésticas, ya digitalizados, y una novela que escribieron sobre la biografía de su abuelo, una novela que en breve cumpliría cuarenta años y que fue llevada al cine. Y allí estaban todos sus familiares, felices, sonrientes, elegantes, extinguidos, absorbidos por el poder y la legalidad... Aniquilados... Un nombre, Vito, y un apellido americanizado que no dejara huella del pasado, eso era Vito.
Sin hijos a quien dejar ese legado se planteó rematar su vida con un golpe digno de su nombre y de su familia. Y como no podía ser de otra manera, sabio lector y corrector de tantas novelas negras, lo planeó todo como si del diseñó de un arco argumental se tratase. Y así también lo hizo con la selección de la chicas, a modo de casting. El mundo había cambiado, y a pesar de que su abuelo nunca aceptaría matonas mujeres, había que adaptarse a los tiempos y los tiempos actuales eran femeninos. Las entrenó tal como había leído en el diario de su padre, las vistió tal como había visto en las películas de mujeres guerreras y las mimó como en las comedias elegantes de teléfonos blancos. Y cuando tuvo dispuestas a sus amazonas, sucedió. Tan solo un muerto. Y eso sí estaba dispuesto a respetarlo. Algunas tradiciones son de educación básica -ya se lo recomendaba su primo Tonino- y así repitió el comportamiento de Johnny el Cumplido, que siempre mandaba flores a la viuda.
Morir como un Indiana Jones a lo ilegal era su deseo. El tratamiento estaba dando buenos resultados y no empeoraba. No podía ser de otro modo, quizás su futuro no va a ser tan escaso ni tan heroico como el del arqueólogo. Los diagnósticos cruzados y equivocados empiezan a ser más numerosos de lo que pensamos. Quizás su futuro está más cerca del perdedor de Breaking Bad. Quizás va a tener más tiempo para más golpes y quizás lo que no va a tener es marcha atrás.
Las compañeras del antiguo bibliotecario suspiran entre los anaqueles desde que se ha fugado. La biblioteca municipal va a necesitar un nuevo funcionario para atender los préstamos.
Vito estaba contento, celebrándolo de esmoquin rodeado de sus siete mercenarias vestidas de noche y oliendo a Chanel. Las dosis de adrenalina que inundaban su cuerpo enfermo en los dos últimos meses se elevó a la enésima potencia anoche mientras veía el golpe por circuito cerrado y controlaba los movimiento de su banda de mujeres. Iba a suceder solo una vez, por el gusto de ser malo. Pero ahora, sabiendo de la rapidez y disciplina de sus ahijadas, tenía tiempo para organizar otro "evento", como él lo llamaba, antes de que se cumpliera el diagnóstico.
Bibliotecario municipal, y corrector de pruebas en una editorial en su tiempo libre, lo más cercano a la aventura lo había vivido por las infinitas lecturas que poblaban su cabeza. Aunque solo con ser consciente de su nombre, Vito era también consciente de su pasado y de su corto futuro. Cuarentón soltero y diagnosticado de cáncer, el mismo día que abrió la carta de su oncólogo sintió la necesidad de desempolvar el álbum familiar, los vídeos de celebraciones domésticas, ya digitalizados, y una novela que escribieron sobre la biografía de su abuelo, una novela que en breve cumpliría cuarenta años y que fue llevada al cine. Y allí estaban todos sus familiares, felices, sonrientes, elegantes, extinguidos, absorbidos por el poder y la legalidad... Aniquilados... Un nombre, Vito, y un apellido americanizado que no dejara huella del pasado, eso era Vito.
Sin hijos a quien dejar ese legado se planteó rematar su vida con un golpe digno de su nombre y de su familia. Y como no podía ser de otra manera, sabio lector y corrector de tantas novelas negras, lo planeó todo como si del diseñó de un arco argumental se tratase. Y así también lo hizo con la selección de la chicas, a modo de casting. El mundo había cambiado, y a pesar de que su abuelo nunca aceptaría matonas mujeres, había que adaptarse a los tiempos y los tiempos actuales eran femeninos. Las entrenó tal como había leído en el diario de su padre, las vistió tal como había visto en las películas de mujeres guerreras y las mimó como en las comedias elegantes de teléfonos blancos. Y cuando tuvo dispuestas a sus amazonas, sucedió. Tan solo un muerto. Y eso sí estaba dispuesto a respetarlo. Algunas tradiciones son de educación básica -ya se lo recomendaba su primo Tonino- y así repitió el comportamiento de Johnny el Cumplido, que siempre mandaba flores a la viuda.
Morir como un Indiana Jones a lo ilegal era su deseo. El tratamiento estaba dando buenos resultados y no empeoraba. No podía ser de otro modo, quizás su futuro no va a ser tan escaso ni tan heroico como el del arqueólogo. Los diagnósticos cruzados y equivocados empiezan a ser más numerosos de lo que pensamos. Quizás su futuro está más cerca del perdedor de Breaking Bad. Quizás va a tener más tiempo para más golpes y quizás lo que no va a tener es marcha atrás.
Las compañeras del antiguo bibliotecario suspiran entre los anaqueles desde que se ha fugado. La biblioteca municipal va a necesitar un nuevo funcionario para atender los préstamos.
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