
Aún me duele la espalda de llevarte en brazos. Aún me duelen los pezones de amamantare. Aún me duelen las espinillas de los golpes del tacataca... Y ahora ya me duele también el alma de verte andar sola sin necesitar de mis manos, de mis piernas y de mis pechos.
Dibujo de Juanjo Caro
Yo estoy inmerso en esa fase del dolor del alma, sobre todo los sábados, cuando mi hijo se enfrenta, solo, a un mundo nocturno que yo conocí muy bien.
ResponderEliminarTe prometo que, en días como el de hoy, no me importaría volverme a tropezar a cada tanto con el taka-taka. :)
Un abrazo amiga mía.
Ni a mí...
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