lunes, 5 de marzo de 2012

Sin techo








En la puerta de la casa del padre gira la cabeza para escupir a sus pies. Si vuelve, dejará en el suelo otro fluido, el que sale de los ojos.

2 comentarios:

  1. Decenas de meditaciones que quedan flotando en la mente después de leer estas pocas palabras.

    En cierto modo plantas una semilla; nos presentas un conflicto: una atávica contradicción que duerme en el hombre desde tiempos inmemoriales: el hombre joven cierra los puños frente a su padre, le ciega la ira y da lo mismo que ésta sea, o no, justificada porque, tras ola refriega, la confusión de emociones es tan grande que solo la alivian las lagrimas.

    Empiezo a entender un poco esto de los microrelatos, he buscado en la red en estos días y creo que me empieza a llamar la atención.

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    1. Son como el perfume y el agua de colonia: distintos procesos de elaboración para diferentes experiencias de lectura e interpretación... Son como un universo contenido que expande el lector. Y así todo el mundo crea de alguna manera, emisor y el receptor.

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