lunes, 27 de febrero de 2012

De mujeres tristes (III y último)


Solo necesitó pintura, una escalera y un apartamento en alquiler para iniciar su nueva vida, sola, a los cuarenta años.

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Llegado ese otro día, a sus cuarenta años e iniciando una nueva vida, sola, necesitó una escalera para pintar el apartamento. En el trastero había una. Y nada resultó extraño ni sorprendente cuando de ella bajó una mujer con alas de mariposa que se sentó a contarle historias mientras pintaba. Le enseñó todo lo que sabía, todas sus técnicas de narración, todos sus registros, y aprendió rápido y con gusto. A ratos se contaban sus vidas y le pareció fascinante saber que la niña triste de la crisálida tuvo su contadora de cuentos, que se la llevó con ella antes de que terminara su transformación, único ejemplar de mujer-insecto. Dejaron el piso recién pintado y también subió la escalera, con muchas historias que narrar, sintiéndose más una mujer esperada que una de las desesperadas.

2 comentarios:

  1. He leído las tres entregas varias veces; la primera me invitaba a indagar más profundo en la historia, me fascina la imagen de las niñas cuenta cuentos porque, -como cuenta cuentos, mayor-, me identifico con aquel niño que fui y que vivía (y se contaba) sus historias solo para sí, como la de aquel barquito en el que navegaría por la bahía de Santander con un telescopio para ver las estrellas.

    La segunda entrega: crisálida, proceso de transformación, pero en tu caso no es obvio, llegas a coquetear, incluso, con la posibilidad de un cambio a la inversa: transformarse en gusano a la luz de un cuento de terror.

    A la tercera: reconciliación con tu verdadero destino, encuentro con lo que debiste ser (hablo del personaje), un abrazo (no dado) con un personaje alado que simboliza lo que, hoy en día, tu arcana y trasparente prosa es capaz de dar.

    La cuenta cuentos niña te hubiera dado una interpretación distinta, ahí radica la brillantez de tus palabras.

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  2. Gracias, José. Es todo un honor tenerte de comentarista. Y una gran responsabilidad...

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