jueves, 1 de marzo de 2012

El rastro de tu sangre en la nieve


Variaciones estructurales para un rastro de sangre
(El rastro de tu sangre en la nieve es probablemente el más bello de los Doce cuentos peregrinos de Gabriel García Márquez)

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. ¡Qué escandalosas son las adolescentes hasta para descongelarse!

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. Tras el susto, la limpiadora se limitó a escamondar el sirope de fresas.

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. Ya estaba otra vez la gata en celo.

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. Los juguetes del niño al final de ese camino presagiaban lo peor.

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. El jamón sobre la encimera, el cuchillo en el suelo y el abuelo en urgencias.

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. Nunca se olvida la imagen de una esposa con la cabeza volada.

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. El crucifijo del cabecero de la cama estaba vacío.

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. Las duchas del matadero no funcionaban ese día.

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. Otra vez a lavar a mano el uniforme del marido.

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. Formaba palabras: "Feliz cumpleaños, mi amor".

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre. Y en el sofá, su nietecita la emanaba por las manos y la frente con cara de santidad.

Entró en casa con la luz del móvil. Descubre y sigue un rastro de sangre, imaginando en segundos hasta doce finales para esa incertidumbre agónica.

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