
La réplica de las 17.50 se produjo justo en el momento en que el único explorador escombrero de vida subterránea daba con ellos. Vivían. El señor Presidente, su esposa y sus hijos salían a la luz del sol de nuevo. Ninguno de ellos pensó entonces en que el señor Presidente ya no tenía casi nadie a quien presidir.
Como siempre: Juanjo Caro
Envidio esa capacidad para condensar tanta capacidad de transmitir emoción en unos pocos párrafos.
ResponderEliminarSiempre me he enrollado como las persianas y soy casi incapaz de resumir ni la más nimia de mis disertaciones.
Pero llego aquí y con muy pocas palabras, y una hermosa ilustración, le regalas a mi mente un hermoso material para que juegue con él.
Dejas poso, es bello leerte.
No, qué va... Es cuestión de ejercicio, también de inspiración: a veces sale y a veces no. Gracias otra vez, Jose.
ResponderEliminar